¿Cuán Personal es Realmente una Marca Personal?

Me da verguenza sacarme fotos

Soy introvertida

Me da plancha aparecer 

No sé cómo empezar

No me gusta como salgo

No quiero ser de esas personas que comparten todo su día

Quiero que se vea profesional

Hay alguien que ya lo está haciendo mejor que yo

No quiero ser la esclava isaura del teléfono

Si te sientes identificada con algunas de esas frases – o todas – te entiendo.

Primero te quiero decir que tu SI tienes todo para tener una marca personal y para poder mostrarte tal cual eres al mundo, solo que tienes que saber que cómo lo haces finalmente va a tener directa relación con qué es lo que te hace más sentido a ti y como te sientes más cómoda.

Para crear una marca auténtica, tienes que primero creerte el cuento.

Y para creerte el cuento, tienes que amarrar a esa zorrilla interior que te dice que no eres suficienteque no estás pintada para esto, que quién te va a seguir, que quién eres tu para hablar de este tema y posicionarte como experta acá y que te falta mucho para recién poder salir al mundo.

Nop, error. Esa voz que te dice eso es solo una voz, tu ego, que te tira para abajo y que te priva de explotar tu pasión y expertiz a través de las distintas plataformas de redes sociales.

Para mi el Instagram ha sido CLAVE para poder posicionarme actualmente como experta en el tema de marca personal, branding y estrategias y si hubiese sido por mi zorrilla interior créme que JAMÁS lo hubiese hecho.

Así es, yo también tengo una zorrilla. Siempre aparece, pero la he aprendido a controlar.

He sido insegura toda mi vida hasta que supe dejarle corta la correa a la zorrilla recién este año. Sip, este año.

Cuando era chica me hacían bullying en el curso por ser de las más ‘grandes’. Desde los 14 que me pusieron frenillos no sonreía en las fotos y a los 16, cuando me los sacaron, tampoco lo hacía por miedo a mostrar mi tremenda encía y una sonrisa desproporcionada. A los 17 me preocupaba el qué dirían las demás, ya que era de las pocas que sus papás no dejaban alojar en casas de amigas y salir a fiestas tan seguido. Me sentía de las nerds del curso y quería ser más.

De los 16 a los 28 que vengo preocupada de ese rollito con forma de pan y cómo aplanarlo fácilmente. He hecho dietas y esa como succionadora de grasa en la que aun me arrepiento de haber hecho esa ‘inversión’.

A los 24 mi ex me dijo de forma sutil – o desatinadamente mejor dicho – que tenía las piernas gordas, justo después de regalarme dos shorts talla XS, ni para barbie malibú la custión.

A los 25 me fotochopié un poco el chaíto en una foto – o murciélago o como quieran decirle.

A los 28 me decía a mi misma que era un fracaso por no estar más lejos de lo que hubiese querido a esa altura.

A los 29 comienzo a entrenar y ejercitarme no por querer aplanar mi pan o poder comprarme un bikini caro con justa razón, si no porque lo comencé a hacer por mi. Porque a mi me hace bien, porque me hace quererme más, porque me hace creer en que puedo lograr lo que quiero lograr.

A los 29 transformo mi cuenta personal en una marca personal.

A los 30 me importa un comino lo que opinen los demás.

A los 30 me empodero de mi misma y me muestro tal cual soy.

A los 30 abro mi corazón y te cuento todo esto.

A los 30 elegí el amor y dejé el miedo de lado.

Porque querida, el miedo al qué dirán y al que te juzguen paraliza, lo sé. Pero si no nos atrevemos, no nos equivocamos y si no nos equivocamos, no aprendemos y si no aprendemos, nos estancamos, nos deprimimos y dejamos que esa sapa que se cuela en tus pensamientos te defina y te diga qué hacer.

¿Qué aburrido, no?

Déjame contarte algo… el mostrarme tal cual soy, un poco payasa pero un poco seria, con mis pecas, mi rollito de pan, mi poto flácido y todo esto que te cuento, me ha servido para poder conectar. Y qué más bello usar las redes sociales para conectar de forma profunda, de forma auténtica, sin juicios y sólo amor?

Así que,  ¿cuán personal es realmente la marca personal?

Tu lo defines.

Si no me acomoda aparecer en trikini, no tengo por qué hacerlo, ¿cierto? No porque la otra lo tenga yo también lo tendré que tener.

La vida no se trata de mostrar todo lo que hacemos por las redes sociales y mucho menos vivir anclados al teléfono. No confundamos nuestra vida íntima con nuestra marca personal. Separa ambas y traza una línea de lo que te das permiso a contar y por qué es importante con lo que es íntimo y familiar.

Yo te cuento mis historias, caídas, tropiezos, te relato sobre la zorrilla y me expongo sólo porque también quiero mostrarte que tu si puedes crear algo potente, que si puedes posicionarte como experta en el tema que te apasione y que al igual que tu – que tienes esas ansiedades o miedos – yo también los tengo.

Porque la persona perfecta que te vende la pócima ideal no existe.

Porque tener el último doctorado o mba o dieciocho diplomados no van a ayudarte a callar a esa zorrilla interior si tu primero no partes creyendo en ti.

Y así es como a través de una marca personal, creamos una relación, creamos confianza. No solo del lado del cliente a la marca si no que recíprocamente.

Así que el desafío de hoy es pensar:

¿Qué es realmente lo que no me deja avanzar? … ¿Cuál es el primer paso que tengo que dar para hacer callar a esta zorrilla interior?

Busca un mantra que te puedas repetir y que te ayude a calmar esa ansiedad y miedo cuando la zorrilla se apodere de ti.

Programa una alarma en la mañana que te lo recuerde, haz aquellas cosas que te hacen feliz cada día y elige amor sobre el miedo.

Mi mantra es:  

Soy tremenda, imparable y capaz de lograr lo que sea que me proponga.

Un abrazo,

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