¿Trabajas sola? 4 Emociones que toda Emprendedora Siente

Bienvenida a la montaña rusa de emociones, con ustedes, su host Catalina.!

Hablando en serio, te apuesto a que cuando decidiste emprender nunca pensaste todo el desgaste emocional y hasta físico que podía tener esto.

Siempre vemos el lado positivo – lo que está perfecto – pero dejamos un poco de lado lo que significa. Llegar lejos requiere pasión, dedicación y determinación, lo que muchas veces se traduce en trabajar largas jornadas, usar los fines de semana para avanzar, sufrir por estar en una constante bicicleta económica hasta que “por-favor-despegue” y estar a punto de tirar la toalla varias veces.

Sip, yo también he estado a punto de tirar la toalla. He actualizado mi CV varias veces y estaba dispuesta a ir full time y dejar mi pasión de lado. De hecho, trabajé en retail el año pasado.

Imagínate, el retail para mi es totalmente opuesto a mis valores como persona y profesional e igual lo hice! No me arrepiento para nada de la experiencia, conocí a personas increíbles y una de ellas es la querida Cota que es parte del equipo ahora.

No me mal interpretes, no es que mi carrera profesional no me apasione, pero claramente yo nací para ser la reina de mi imperio y dejar una huella en el mundo y creo que la mejor manera de hacerlo y aportar un granito de arena es emprendiendo.

Es por eso que ahora quise escribir sobre emociones que todas sentimos y que tenemos el derecho a sentir y cómo evitar quedarnos pegadas y poder salir adelante:

1. Ansiedad

¿Cuántas veces te sientes ansiosa por algo que se viene?

La ansiedad puede tener dos caras, una por emoción y entusiasmo, queremos hacer todo ya y armar rápido el cuento.

También podemos sentirnos con ansiedad por sentirnos con mucha carga laboral, no tener control de nuestras prioridades, de nuestros gastos y por estar contra el reloj para entregar algun trabajo, osea estrés.

Este no es un post sobre psicología y no me considero experta en el tema, ya que yo también tengo ansiedad pero creo que he aprendido a controlarla.

La ansiedad me bloquea, me agita, me dan ganas de llorar sin saber por qué.

Mi coach y marido, Nico, me ha enseñado muchas ténicas para vencer la ansiedad y retomar el control de mis días y de mis emociones.

Una de ellas es tan simple como priorizar. Entender qué es lo número uno que necesitamos hacer, entender también qué es lo más importante que tiene que pasar y darle foco a eso. Es que muchas veces queremos hacerlas todas y como trabajamos solas, o no pedimos ayuda o no delegamos.

Meditar es una buena forma de manejar tus emociones también y a mi me ha ayudado mucho a entender qué estoy sintiendo, calmarme y poder salir más rápido del estado de ansiedad en el que me encuentro.

Como emprendedoras, tenemos que tener cuidado en no sobrecargarnos y aprender a decir que NO. Es muy fácil decir que SI por miedo a perder la oportunidad y quedar mal, pero cuando no tenemos clara nuestra prioridad y comenzamos a aceptar distintas cosas que nos sacan de foco, nuestro proyecto número uno se ve desplazado y nos genera mucha ansiedad el no tener tiempo para trabajar en ello y también cuando sacrificamos nuestros días feriados para adelantar trabajo.

2. Miedo

Vivimos siempre rodeadas de miedo, en constante estado alerta, y esta forma no es una forma muy sana de vivir nuestra vida.

Pero es real, cuando somos las emperatrices de nuestra marca, tenemos que malabarear muchas tareas, ver finanzas, contabilidad, marketing y la verdad es que muchas veces no estamos preparado para todas.

Tenemos miedo a invertir y que lo hagamos mal, miedo a crecer y no saber cómo hacerlo con todo el trabajo, miedo a que nos juzguen, porque el qué dirán es ‘importante’, miedo a ser el loco.

Si no nos atrevemos, nunca vamos a poder crear ese imperio que tanto queremos, es por eso que hablo tanto de esta zorrilla interior que prefiere quedarse viendo netflix y dejando que otras personas pasen por al lado tuyo y sigan creciendo.

Yo me consideraba una persona sin miedo, que se atrevía a innovar, y bien que le achuntaba. Sin embargo, luego de una tremenda equivocación financiera y un mal modelo de negocios, estuve con miedo. Miedo de equivocarme denuevo, miedo a reinventarme y el qué dirán.

Pero, mi querida brandista, lo que aprendí fue oro. Sé por qué me equivoqué, sé que es lo que NO debería haber hecho y sé cómo hacerlo distinto.

En vez de guardar esta experiencia y ponerla en un frasco de vidrio en la despensa, preferí usarla a mi favor. En vez de sentirme frustrada por mis malas decisiones preferí tomarlo como un desvío en mi camino  y me obsesioné con aprender a mejorar.

Decidí que me importara un comino lo que dijeran los demás. Decidí mostrame auténtica, con mis defectos y todo, sabiendo que alguien comenzará a hablar mal.

Pero, mi querida brandista, dicen que el que te juzga y te mira en menos es el que tiene más inseguridades, así que no dejes que los miedos de otros se apoderen de ti.

El miedo no nos debiese atolondrar, al revés. Tenemos que ser cuidadosos, escuchar nuestro corazón pero también los números.

Valida tu proyecto, evita endeudarte y aprende a escuchar.

3. Frustración

Quién no ha sentido ese entusiasmo, esa emoción maravillosa por tener nuestra idea, por empezar nuestra marca, por renunciar a nuestro trabajo y finalmente comenzar a armar la vida que soñamos…

Trabajamos hasta que arden las velas, estamos ansiosas por lanzar aquel producto o servicio y queremos gritar a los cuatro vientos lo que hacemos. Sin embargo, llega el momento de la verdad y sólo se escuchan grillos…

Te sientes mal, triste, frustrada. Todo el tiempo invertido, toda esa pasión…

Uff te entiendo tanto.

La frustración es una emoción que nunca vamos a dejar de sentir a no ser que seamos estratégicos, intencionales y aprendamos a escuchar.

Está perfecto ser apasionada y enloquecer con tu trabajo, pero tenemos que pensar que este emprendimiento tu lo haces porque estás en servicio de otra persona. Quieres servir, generar conexión, inspirar. Acá no es todo venta, de hecho, cuando vemos una publicación pagada, naturalmente nos echamos para atrás, ¿cierto?

Aprende a ponerte en los zapatos de tu cliente, a escuchar, buscar oportunidades y validarlas. Sé que es difícil, pero hay que aprender también a ser racionales y dejar la emoción de lado. Yo no quiero que trabajes extra y te sientas frustrada. Yo no quiero que tus proyectos fallen.

Pero puede que esto pase, y tal como te expliqué con el miedo, toma este aprendizaje y úsalo a tu favor.

Cuando algo no resulte, piensa fríamente: ¿qué no resultó? ¿En qué me equivoqué?

Habla con aquellas personas que mostraron interés pero no compraron y pregúntales por qué. Esto es literalmente salir de la zona de confort pero creéme que el feedback es magia.

Puede que tu oferta no esté mal, puede que no lo estás comunicando bien, así que tal como te he dicho, aprende a escuchar y recibir feedback constructivo.

Lo último, busca un guía. Busca a alguien que ya haya pasado por lo que estás pasando y déjate coachear – o mentorear. Tener a alguien que preguntarle, alguien que sepa, alguien que te guíe en las primeras instancias de tu proyecto te ayudará a sobrepasar la frustración, el miedo y el estrés.

4. Soledad

Hello Soledad, un gusto conocerte eres mi única amiga!

Muchas veces nos sentimos solas.

Nos sentimos solas cuando nadie cree en nosotras, cuando no tenemos a quién preguntarle su opinión, cuando tenemos horarios que se ven flexibles pero trabajamos demás los fines de semanas en las noches y adivina con quién, solas.

Nos sentimos solas cuando vemos todo lo que tenemos que hacer y literalmente no tenemos a nadie que nos ayude. Y nos sentimos solas a veces a pesar de que estamos rodeadas de personas, pero sentimos que no encajamos y no pertenecemos.

La soledad es una sensación que vamos a sentir siempre pero está en nosotras hacer algo al respecto.

Trabajar en un cowork, unirte a alguna clase de yoga o algo que te haga salir de tu casa en las tardes, pertenecer a un grupo de emprendedoras, unirte a una comunidad online, etc.

Yo soy parte de varias comunidades de mujeres de distintas partes del mundo que están en la misma etapa que yo, y esto ha sido tremendo para poder compartir, preguntar (sin tener miedo de que mi pregunta es muy tonta) y también ver cómo otras mujeres toman acción y me inspiran a hacer lo mismo.

En esta era digital, habiendo tantas plataformas de redes sociales a disposición, es increíble ver estudios que demuestran que cada vez nos sentimos más desconectados el uno del otro, hay más depresión que nunca y la violencia cibernética es ‘oh my god’.

Así que mi consejo es que busques instancias para conectar.

Rodeate de gente que te aporta y que te hace bien.

Busca una comunidad que te haga sentir bienvenida y cómoda.

Sácate las pantuflas y sal de tu casa.

Conecta con otras emprendedoras y arma círculos.

Mi querida brandista, espero que este post te haya gustado y si te has sentido así, créeme que no estás sola. Trabajar independiente tiene cosas maravillosas y cuando dejamos la huella en alguien pucha que es satisfactorio, pero pucha que es difícil empezar.

 Yo estaré acá siempre con mis plumeros fucsias alentándote para que llegues a la meta, así que no dudes en contactarme o en escribir algún comentario acá abajo.

 Un abrazo

categoría

COMPÁRTELO EN

TU COMENTARIO

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

DEJA UN COMENTARIO

Instagram

CONECTEMOS EN