El mejor momento para pivotear tu negocio

¿Te sientes estancada? ¿Con ganas de generar más ingresos pero no sabes cómo? ¿Te sientes sin pasión por lo que haces? ¿Se te acabó el amor por tu proyecto? Baby, no estás sola. Aquí la reina del pivoteo hablando contigo.

Es muy normal aburrirnos, querer cambiar de idea o simplemente dejarlo todo porque nos vemos hasta más arriba del cuello por la presión. Quizás en papel la idea se veía hermosa. El sueño de ser emprendedora, tener nuestros propios ingresos y no tener jefe. Pero una vez que estamos sobre la máquina, ¡Uy que cambia la cosa! ¿No?

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Es normal querer darle un respiro a algo que no nos mueve tanto como antes, sobretodo porque nosotras evolucionamos como personas por lo tanto nuestros emprendimientos también deben evolucionar. Pero otra cosa muy distinta es no querer hacerlo más, no querer saber más y ojalá que no nos hablen del tema cuando nos juntamos con los amigos o al almuerzo familiar. 

Alguna vez escuché en un Podcast–que ni me acuerdo de quién y cuál era– algo así: ¿Qué pasaría si de pronto tu Instagram, página web y mail quedan en blanco, se borran todas las publicaciones y no tienes cómo acceder a tus clientes… ¿Qué sentirías? Te daría una puntada en el estómago o sentirías alivio? Qué fuerte, pero es una pregunta que rápidamente te puede indicar si vamos bien o mal. 

Conoce cuándo es el mejor momento para pivotear tu negocio: 

1. Si te sientes sin propósito:

Si te sientes sobre la rueda del hámster, que haces todo tú sola, estancada, que le falta aquel brillo que tenía en un comienzo quiere decir que es momento de hacer algo para buscar brillo nuevamente. Sin duda intentar descubrir tu por qué es un tremendo desafío. Pero entendiendo las razones de fondo que nos mueven e impulsan a desarrollarnos y avanzar cada día, puede hacer que nuestra estrategia de comunicación sea muchísimo más potente. 

Muchas veces emprendemos negocios sólo porque puede ser fácil para nosotras, o son buenas ideas de negocio o nos entregan el asunto como en una bandeja de plata lista para vender y en momentos de querer generar ingresos puede ser súper tentador tomar algo ‘por mientras’. Pero en serio, si no es tu pasión, ese objeto que se ve atractivo y brillante pronto comenzará a perder su color.

2. Si no sabes cómo generar más dinero

El estancamiento monetario es real. Tal vez amas lo que haces pero casi que parece un hobby o tal vez llegaste a un límite. La falta de ventas es una de las grandes razones de por qué queremos cambiar de foco y también por qué nos dejamos conquistar por ideas que se ven fáciles y atractivas y que pueden terminar siendo otra piedra en el zapato. 

¿Has conocido a alguien que cada vez tiene un proyecto distinto? ¿Que está embarcada en una nueva idea? Dan ganas de decirle como—oye búscate un trabajo real, o no? Compartir menos sobre tus proyectos en desarrollo es una forma de evitar que otras personas comenten de sobra y tú tener tu tiempo y espacio para poder crear libremente. 

3. Si sientes culpa por la inversión

Esta sensación de culpa es totalmente normal y sobre todo cuando alguien nos ha aportado un poco de capital para llevarlo a cabo. “Alguien creyó en mi y yo ni siquiera creo en mi misma? ¡Cómo voy a defraudarlo!” y así podemos seguir meses tratando de resucitar algo que ya no nos apasiona, que no está generando dinero y que además nos carcome por dentro con culpa. Culpa por el tiempo invertido, por el dinero invertido, por haberlo compartido a los cuatro vientos y que no funcionó. Y luego se transforma en miedo, miedo al qué dirán, a emprender nuevamente, a buscar trabajo. 

Pero créeme, lo mejor que puedes hacer es hablarlo con tu red de apoyo. Si no tienes una red de apoyo en tu familia o sientes que son un poco old school y tradicionales con sus consejos, busca una comunidad que te apoye y te aporte. Comunidades de mujeres emprendedoras hay muchas, yo creé The Badass Club no solo para que mes a mes las chicas aprendan cosas nuevas, si no que también puedan compartir sus miedos, desafíos, equivocaciones así como victorias en el grupo. Unete a nuestra lista de espera acá.

4. Cambio en el modelo de negocio

Tal como te he dicho hace un rato, no necesitamos cambiar nuestros negocios tajantemente. Piensa si desarrollaste alguna técnica, algún servicio, o algo que te ha hecho ser exitosa y piensa cómo tal vez puedes llegar a más personas enseñando el cómo crearlo y no necesariamente estando tú tras bambalinas haciendo toda la producción y venta.

Tal vez estás en el rubro de la pastelería y te cansaste de ser quien cocina, atiende y lleva las redes sociales y no hay fondos para delegar. Pero piensa, aquella experiencia que tienes, ¿Será posible que puedas monetizarla de otra forma que haciendo tortas por encargo? Quizás puedes enseñar el cómo emprender con una pastelería o desarrollar un eBook enseñando todos tus tips y técnicas.

Un ejemplo que me encanta es el de la artista Ange Miller. Encontré un tazón que es como de tinta con colores de unicornio maravilloso en Instagram y ella no solo lo vende, si no que también tiene un curso online de cómo hacer tu propio tazón con esa técnica en casa. Osea, de pasar a vender local, yo, que estoy en el otro lado del mundo, puedo acceder a su curso. Sí, lo tengo en mi carrito de compras y es muy probable que lo compre.

Lee con atención: el mejor momento para pivotear es ahora mismo. Si dejas esperar mucho tiempo más las cosas se van a ir complejizando y ya sentiste esa cosa en el estómago, esa tincada de que algo no va bien, escúchala. En este post hablo todo sobre aquella brújula interior llamada intuición, así que si no lo has leído aún y sientes que lo que te he compartido acá te ha hecho sentido, te recomiendo que vayas ahora mismo.

Mi querida brandista, tu marca es como una buena canción de Adele. ¿Tu crees que ella se aburre de cantar Someone Like You en cada show que hace? Tal vez, pero es su mejor éxito. Tu marca, tu negocio, debiese apasionarte, debiese ser tan bueno que hablar de ello en las reuniones sociales te sea natural, obvio, que se te ericen los pelos y que dejes a la otra persona tan enganchada con tu idea que envidiará por lo decidida y empoderada que te ve. Así de simple. Tu negocio debe entregarte felicidad y recuerda, nosotras evolucionamos y tu marca también evoluciona, así que no sientas culpa ni te sientas mal por querer darle un refresh o cambiar de camino por algo que se sienta más adecuado y mejor para ti. 

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