Mis Mayores Lecciones del 2019

¿Sabes qué veo cuándo miro este año en retrospectiva?

Veo una montaña gigante, con muchas dificultades y tropiezos – o caídas de poto, en manera simple – pero siempre hacia arriba.

Es una montaña infinita, que no tiene paradas, no tiene campamentos base ni sherpas que ayudan.

Si, ya, quizás suena que le puse color, pero es verdad. De hecho, nuestra vida tiene que ser como una montaña. Cuando comenzamos a avanzar pero sin realmente lograr cosas en nuestras vidas, o nos sentimos de igual manera atascados, es por que probablemente estamos en una trotadora avanzando – quizás corriendo – pero no yendo a ninguna dirección.

Creo que este año ha sido uno de los más desafiantes.

Tal vez dije lo mismo a fines del 2018 y la verdad es que todos los años tienen sus complejidades, pero creo que este año, además de ser el más desafiante, fue el de mayor crecimiento.

Y es por eso que ahora quiero compartir contigo aquellas lecciones.

Tal vez las aprendí tarde.

Pero ya conoces la frase: más vale tarde que nunca.

LECCIÓN 1: Enamorarme de mi producto 

Quizás te he contado algo sobre mi último emprendimiento, zapatos sustentables usando un material maravilloso. Estaba tan ilusionada con la idea.

Ser la primera diseñadora en desarrollar productos con este material acá en Chile… exportaciones a distintas partes del mundo y casi una tienda me imaginaba.

Pero… el mercado acá en Chile no estaba tan maduro para recibir una idea así y el modelo de negocios no era el más rentable. No me malinterpretes, vendimos hartos pares y logramos exportar y vender a una tienda de retail, pero nuestros costos de importación eran muy altos.

Tenía la emoción, el sueño… con megáfono lo había dado a conocer… lo quería hacer y no quería escuchar las aprehensiones de los demás. Terca.

Así que la caída fue pesada. Dolió.

Cortar ese cordón umbilical fue el más terrible. Lo había dado todo por el negocio. Nos quedamos con grandes deudas. Aun siguen ahí, penándonos. Cómo llegamos a eso, no sé.

Pero la lección que aprendí fue tremenda.

¿Me arrepiento de varias decisiones? Si. Pero decidí que si me quedo pegada en los arrepentimientos y en las frustraciones éstas no me van a llevar a ningún lado.

LECCIÓN 2: Mis experiencias pasadas no me definen

No porque yo haya fracasado soy un fracaso.

No porque yo era zapatera, soy zapatera por siempre.

No porque me haya equivocado y haya tomado malas decisiones, significa que siempre lo haré.

No porque era desorganizada y olvidadiza significa que lo sigo siendo.

Aprendí a dejar atrás aquellas creencias que me limitan a crecer y a transformarlas en aprendizajes de vida y en desafíos, y dejar atrás aquellas creencias que se moldearon en alguna época de mi vida ha sido liberador.

LECCIÓN 3: Yo tengo un potencial infinito por explotar pero está en mi descubrirlo y explorarlo

Yo podría haberme quedado llorando sola… mirándome en el espejo y viendo cómo no soy capaz de salir adelante. O también puedo decidir callar a esa zorrilla interior que me limita a crecer y que quiere que me quede en los laureles y comenzar a trabajar mi potencial.

Es difícil enfrentar las caídas y pensar cuál es la manera de salir de ahí y es muy fácil actualizar el CV. Es más, tal vez esto es necesario para poder tener un sueldo estable.

Pero me di cuenta que eso no es lo que me iba a ser feliz. Que yo había nacido para crear cosas grandes y no dejar que nada ni nadie me limite a crecer – ni mucho menos que limite mi sueldo.

¿Cómo puedo yo, tomar todo lo aprendido y con mi expertiz y con mi pasión levantarme como un ave fénix y resurgir de las cenizas?

Me di cuenta que la resiliencia es una capacidad clave que todos los emprendedores tenemos que tener. El caerse es parte de la ecuación y si no estamos dispuestos a pasar por momentos adversos es mejor quedarnos en nuestra zona cómoda y dejar que nuestros sueños sean reales.

LECCIÓN 4: Buscar mentores es clave para avanzar

‘Yo lo puedo hacer sola’

‘No necesito a nadie que me ayude’

‘Yo sé todo’

‘Yo lo resuelvo sola’

Estas frases son las que la zorrilla repetía en mi mente.

¿Miedo a que me vean débil?

¿ Acaso pedir ayuda nos hace débiles?

¿O era muy orgullosa para reconocer que a veces necesitamos de un experto, alguien que ya haya pasado por lo que yo había pasado, alguien con una visión más de arriba, un guía?

Tal vez era porque me sentía superwoman, tal vez era para demostrar lo seca que era.

Pero aprendí que no necesito demostrarle nada a nadie.

Aprendí que la mejor forma de aprender, es con la experiencia de los demás.

Este año – a pesar de nuestras bajas financieras – con todo lo que fui ganando del coaching y asesorías, lo reinvertí en educación online con coaching grupal incluido.

Ha sido lo mejor.

Aprender de personas que la están rompiendo en su industria, conocer personas de otras partes del mundo que han pasado por lo mismo – o peor! – que yo.

Ha sido inspirador aprender, día a día.

Esto me llevó a obsesionarme por el desarrollo y crecimiento personal, a leer a diario,  a dedicarle cada día un tiempo para aprender nuevas cosas y para desafiarme constantemente.

LECCIÓN 5: La zona de confort es aburrida y fuera de ella es donde la aventura realmente pasa. Da terror, si claro, pero es ahí donde el desafío y el crecimiento está.

Dar el primer paso, atreverse…

En este tiempo he escuchado mucho el terror que da exponerse, decirle al mundo que nos reinventamos.

Tenemos miedo del qué dirán, miedo a que nos juzguen, miedo a que nos vean fracasar.

Aprendí a transformar ese miedo en incomodidad. Una incomodidad con la que se puede vivir. Es como cuando estás incómoda con tu tanga y no puedes arreglártela porque estás en la calle. 

¿Se puede vivir? Si.

¿Te la puedes arreglar? También!

¿Paso desapercibida si me arreglo la tanga en la mitad de la calle? Si! Bueno, quizás alguien se de cuenta.

Y qué???

Vivimos atemorizados por la opinión de los demás y la verdad es que he aprendido a que esas opiniones son solo el reflejo de los miedos e inseguridades de los demás.

Vivir con esa incomodidad obviamente no es cómodo pero es lo que nos permite hacer grandes cosas, atrevernos, confiar en nosotros mismos  y crecer exponencialmente.

Aprendí a reírme cuando alguien me decía: ‘ y cómo va eso de La Brandiiiisssta?’ (póngale voz de burla) – lo que antes me enfurecía.

¿Y qué?  – pensaba yo – tu no te has atrevido a salir de tu comodidad, a perseguir lo que te apasiona, a seguir tus sueños, búrlate nomás, ya verás cómo después vas a venirme a pedir trabajo. Punto.

LECCIÓN 6: Cada proyecto que quiero hacer lo voy a lanzar antes de estar lista.

El perfeccionismo es una excusa para dejar procrastinar y relentizar cualquier idea y la única forma de mejorar es lanzándolo, recibiendo feedback e ir perfeccionando mi proyecto con el tiempo.

Yo no me consideraba perfeccionista. Pero me di cuenta que si lo era:

‘Cómo voy a delegar trabajo, si es que nadie lo va a poder hacer como yo’

‘No sé que color le queda mejor, llevo 4 horas probando distintas cosas’

‘Necesito saberlo todo antes de empezar’

‘Googleo y googleo y cada vez encuentro nuevas cosas para mejorar mi programa, aun no puedo lanzarlo’

Lo único que estaba logrando era dejándolo estar. Demorándome. Haciendo un disservice como se dice en english de no poder apoyar a otras personas que necesitaban mi proyecto antes. Haciéndome un disservice conmigo misma.

Diciéndome que yo no era suficientemente buena y que me faltaba más preparación.

Dejé ir esta idea, esta locura.

Descubrí que, todas las personas que están logrando grandes cosas en la vida han empezado sin sentirse listos. Y esa es la belleza.

Descubrí que el foco es que lo que quiero decir, mi mensaje, sea claro y poderoso.

El resto, mejorable.

¿La calidad del video no es tan buena?

¿Mi cabello no se ve como quería?

¿La edición del video podría ser mejor?

Todo eso, mejorable.

¿El mensaje, es potente? ¿Transmito lo que quiero transmitir?

Eso es lo que importa. Pero también es mejorable.

——-

Cada día, aprender nuevas cosas, cada día, ser honesta conmigo misma y ver cómo puedo mejorar. Cada día, agradecer por la oportunidad de hacer lo que me apasiona.

Cada día, crear contenido que inspire, que eduque y entretenga.

Cada día, desafiarme.

Así que, este 2020. Se viene tremendo.

‘Equivocarse una vez, es un error. Dos veces, una elección’ Ed Myllet

Hacer retrospectiva de nuestro año y aprender de las lecciones ha sido clave para poder ver que mi año – a pesar de esas caídas, esos llantos solitarios, ese sentirse sin opción – ha sido tremendo.

Y lo mejor ha sido tener un mantra:

Soy tremenda, imparable y capaz de lograr lo que sea que me proponga.

Y eso me repito, cada día.

Sobre todo en aquellos días en que no me siento tan tremenda.

Y tu, ¿cuál fue tu mayor lección?

¿Tu mayor desafío?

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