El Secreto de Tomar Acción

Si algo me conoces, sabrás que mi misión es empoderar mujeres emprendedoras a tomar acción, a dar un paso hacia adelante, aunque sea uno cortito, irregular, imperfecto, tenebroso y desconocido, como sea, pero hacia adelante. 

¿Prefieres escuchar este capítulo?


 

¿Por qué tomar acción? 

Es muy fácil que escuchemos en exceso a esa voz que nos tira para abajo – yo le llamo la zorrilla interior – esa maldita que nos dice que no somos lo suficientemente buenas, que no tenemos todos los títulos, cartones, menciones, o que no somos lo suficiente para poder merecer lo que soñamos. 

Y esto te lo digo por experiencia propia, hace unos años me sentía en la sombra… que ya era tarde para empezar. Que ya había pasado la época. Que si quería ser experta en algo debía haber empezado antes. Que frente a mí había mucha competencia y que ya no había espacio para que yo triunfara. Me comparaba con personas que a sus 20 o a sus 15 ya habían empezado y que ahora, a mi misma edad, eran exitosas y yo estaba demasiado atrás. Dejé que mi zorrilla se apropiara de mis actos y de mis decisiones, todo lo hacía con miedo. 

¿Te suena conocido?

A pesar de que si me atreví a hacer cambios y tomar decisiones importantes, tal como un cambio de carrera, irme de intercambio sola, estudiar una carrera creativa en una casa súper tradicional, irme a vivir con mi novio (actual marido) a Sidney, siempre sentí que a pesar de que tuviera fuerza y ganas de ser tremenda había algo que me hacía dudar de mi misma.  

Qué ganas de que en ese momento la Cata de ahora me hubiera aconsejado… pero aprendí que no hay que ver las cosas con arrepentimiento y culpa, si no que siempre con aprendizaje, sacando las mejores lecciones de vida.  

Perdiendo el miedo al Fracaso

Volviendo a Chile, tomé las peores decisiones. Me enamoré tanto de la idea de mi negocio, del material sustentable que quería traer, que nos endeudamos por este sueño. Quería tener algo grandioso, algo único. Quería posicionarme como experta en el diseño sustentable y ser reconocida mundialmente. ¿Muchas expectativas? ¡No! Pero ya no quería escuchar a mi zorrilla y quería triunfar afuera. 

Como verás, no triunfé. No soy reconocida como diseñadora sustentable. Pero sí aprendí. No fueron los meses más maravillosos de la vida, de hecho, fueron muy duros el sentir que le había aportado todo mi corazón a algo que no resultó, fue frustrante. Pero creo que todo esto que te estoy contando han sido los fundamentos para ser quién soy ahora. Una mujer imparable, que no le tiene miedo al desafío, o a fracasar, o a hacer el loco – como se dice acá – el ridículo.

Renace como un ave Fenix!

Luego de esta mala experiencia, comencé a ver cómo yo – con mi curriculum, mis experiencias, con las cosas que había logrado – podía ser un aporte a otras personas que en ese momento necesitaban una mano con lo que yo sabía hacer. Mi curriculum era mucho más que emprender por aquí y por allá y trabajar en retail por unos cuantos meses. Había experiencia, trabajo, desarrollo tanto profesional como personal, y yo empecé a darme cuenta exactamente quién iba a beneficiarse de toda esta mezcla. 

Sin darme cuenta, ¡Ya tenía 3 clientas! Sin saberlo, comencé a crear contenido, a esculpir mi propia voz y a creer en mi misma.  ¿Me sentí vulnerable? Muy. ¿Me sentí expuesta? También.  Pero decidí, a mis 30, que iba a tener el control de lo que pasaba por mi cabeza. Tomar acción se volvió mi misión… avanzar, aunque sea un poco, porque de esa manera, cuando veamos un pequeño resultado vamos a comenzar a agarrar ese impulso que nos mueve hacia adelante, que nos lleva a querer más, a hacer más y a lograr más. 

Hoy estoy estrenando mi podcast, ayer estaba abriendo mi membresía y mañana no sé que estaré haciendo, pero lo único que sé es que si me incomoda y me da susto, es que estoy en el camino correcto.

Hoy decidí que soy Tremenda e Imparable. Y tú también lo eres.  

Mi Mejor Consejo para Tí 

Mi mejor consejo es que solo empieces. Sin dudar de ti, sin mirar atrás y recuerda: un pequeño paso es suficiente, aunque sea cortito e irregular. Esa mini victoria será la que te dará más impulso a avanzar, te volverás tu propia cheerleader y hundirás a esa zorrilla que a veces te detiene.  Y celebra, no lo olvides. No necesitas que otros te celebren, te aplaudan y te validen para que ahí recién te sientas orgullosa de lo que has hecho. 

Y celebra, no lo olvides….Date un baño de sales, hazte la manicure, duerme hasta más tarde un día de semana o cómprate esa caja de bombones para ti.  De a poco verás cómo las cosas comienzan a llegar hacia ti. Apliquemos la ley de la atracción, y tú sabes que solo funciona si realmente comenzamos a desear lo que queremos atraer y si comenzamos a actuar en pos de aquellos sueños. 

Repite conmigo…hoy decidí que soy Tremenda e Imparable. 

Nunca es tarde para empezar a hacer aquello que deseas. Para comenzar ese emprendimiento. Para sacar esa idea que tienes bien guardada en tu velador y llevarla a cabo. 

No, no estás muy vieja. No estás muy atrás. 

Tu camino es tu camino y el viaje es el destino.  

Nadie lo va a hacer por ti. Nadie tiene el rol de ser tu cheerleader personal… solo TÚ. 

(Aunque debo confesarte que yo SI soy tu cheerleader, así que espero que te hayas sentido motivada, inspirada y con ganas de hacer más!).

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